Las intensas lluvias que se han registrado en Andalucía, en las primeras semanas del año han complicado seriamente el desarrollo de la campaña de patata en la provincia de Cádiz. Según explica Rafael Lobato, técnico de Fitesa, la situación en el campo es excepcional y está condicionando completamente el calendario de siembra.
En los últimos días de febrero se llegaron a acumular alrededor de 70 litros de lluvia, una cifra que se suma a los más de 600 litros registrados en algunas zonas durante la temporada, lo que ha provocado terrenos saturados de agua e incluso parcelas completamente inundadas.
Una campaña que ya partía con malas previsiones
La campaña de patata en Cádiz ya se presentaba complicada antes de que llegaran estas lluvias. El año pasado fue especialmente difícil para muchos productores.
Según explica Lobato, en algunas zonas apenas cayeron 20 litros de lluvia, lo que provocó parcelas muy afectadas, producciones cortas y una calidad de patata inferior a la habitual. A pesar de ello, muchos agricultores apostaron fuerte por este cultivo, incrementando la superficie sembrada.
Como consecuencia, muchos productores sufrieron pérdidas económicas importantes, lo que hacía prever que en 2026 la superficie dedicada a patata sería menor.
Sin siembras en pleno calendario de plantación
La situación meteorológica actual ha agravado todavía más el panorama. En condiciones normales, la siembra de patata en la zona se realiza a mediados de diciembre en las áreas más cercanas a la costa y durante enero en las zonas del interior.
Sin embargo, este año prácticamente no se ha podido sembrar nada.
“A finales de febrero no había nada sembrado de patata porque no se ha podido”, explica Rafael Lobato.
En la provincia de Sevilla ya se han podido plantar algunas hectáreas, aunque no habrá patata extra temprana.
Campos inundados y cultivos afectados
Las lluvias no solo están afectando a la patata. Muchos cultivos de la zona han sufrido las consecuencias del exceso de agua.
Especialmente afectadas están las parcelas cercanas al río Guadalete, donde se han producido zonas inundadas que están perjudicando a diferentes producciones agrícolas.
“Las zanahorias han estado bajo agua, parecía una playa”, comenta Lobato al describir la situación en algunas explotaciones.
Además, al agua de lluvia se suma el desembalse de agua de los embalses, que en algunos casos han tenido que abrir compuertas al alcanzar su capacidad máxima.
El dilema de los agricultores que ya compraron semilla
Uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los agricultores es qué hacer con la semilla de patata ya comprada.
Muchos productores habían preparado la campaña con antelación, y ahora se encuentran con una decisión complicada:
“Los agricultores que ya han comprado semilla probablemente sembrarán, porque no queda otro remedio. No van a perder ese dinero”.
Aunque la siembra en marzo es posible en algunos casos, no es lo habitual y conlleva riesgos adicionales.
“Yo llevo 15 años sembrando patata aquí. Alguna vez se ha sembrado hasta marzo, pero no es lo normal porque hay mucho riesgo, sobre todo por la palomilla”.
Alternativas de cultivo para la próxima campaña
Ante la incertidumbre, algunos agricultores ya están valorando alternativas a la patata para esta campaña.
Entre las opciones que se plantean en la zona destacan:
- Maíz dulce
- Boniato.
- Remolacha de mesa.
- Algodón, impulsado en parte por las ayudas disponibles.
- Tomate,
Como señala Lobato, en muchas ocasiones el comportamiento del mercado influye en las decisiones de siembra:
“Aquí pasa mucho que cuando un cultivo se da bien un año, al siguiente todos queremos poner ese cultivo. Y eso fue lo que ocurrió el año pasado con la patata”.




